Aprendizajes sobre la tienda de barrio
Por Germán Andrés Baquero Calderón
Aunque no lo parezca, la tienda de barrio es un actor fundamental de la economía nacional, es más, la tienda de barrio es el principal actor en el negocio del retail, o consumo mayorista, siendo este sector donde más compran los colombianos.
He
venido desarrollando un trabajo investigativo sobre la tienda, el que he podido
comparar, por fortuna con trabajo en el mundo real y he encontrado algunas
particularidades que mencionaré a continuación en el siguiente texto.
Antes
que nada, debo resaltar que he venido desarrollando mi trabajo en barrios de sectores económicos considerados
deprimidos, donde vive la mayoría de la población en Colombia. Es interesante
ver cómo en nuestro país nos negamos a seguir las tendencias de otros países y nos
aferramos a obsoletas costumbres mercantiles. Muchos países se encuentran dos
pasos delante de nosotros en términos de cómo los productos de consumo
llegan a nuestras manos, pues se pasó de
las tiendas tradicionales a grandes retailers como Wallmart, y
hoy se está haciendo la transición hacia el mundo digital con complejos
sistemas de logística que permiten que todos los productos de consumo básico lleguen
de un día para otro gracias a compañías como Amazon. Nosotros, en nuestra
dinámica comercial, nos hemos negado a que nuestras tiendas desaparezcan.
Somos
personas tercas; ese es uno de mis aprendizajes. Aunque las grandes cadenas
hagan la misma labor que las tiendas de barrio a precios más bajos, gracias a
la capacidad de compra en masa y a los descuentos y beneficios que pueden
llegar a ofrecer merced a su músculo económico, seguimos comprando en la tienda
de la esquina, donde “don Lucho” o donde “El paisa”.
De
cierta manera, los desarrollos en países del primer mundo están hechos,
precisamente, para sus entornos y economías. Es un error creer que si una idea
es exitosa en un país o región, puede ser replicada con resultados positivos en
otros que poseen dinámicas económicas diferentes.
En
Colombia se tienen características particulares, el ingreso per cápita es
inferior al de otras economías y tenemos una tradición cultural única y unas
dinámicas sociales que no se perciben en otros lugares.
Las
tiendas han tenido éxito porque responden a las necesidades reales que tenemos.
El tendero conoce lo que de verdad sus clientes necesitan no solo en materia de
productos, sino también de servicios. En
las tiendas encontramos el crédito (el famoso “fiado”) y una fuente de información fiable de lo que sucede en el
barrio: un amigo, una persona que escucha y se interesa. En conjunto, estas
características hacen que los colombianos respondamos mejor a la tienda de
barrio que a las grandes cadenas.
Esta
experiencia ha sido una lección de cómo tratar al consumidor, de saber
identificar lo que espera y quiere. No siempre se deben copiar las tendencias
exitosas en otras economías, pues se requiere mucha astucia para adaptar eso
que se quiere replicar y sea exitoso.
Es gracioso encontrarme con esto, en muchas ocasiones he pensado en lo mismo... tras mi viaje por C.Mex. descubrí como allá había ido desapareciendo el concepto de la tienda de barrio (aunque aún se encuentran algunas en ciertos lugares) allá las necesidades se suplían con cadenas como Oxxo o 7 eleven y ya llevo 6 años viendo que acá las cosas no han cambiado mucho como pensé que iba a suceder, pero recientemente parece que estamos migrando hacía allá con el efecto D1... Sin embargo lo que dices es muy cierto, "'tenemos una tradición cultural única y unas dinámicas sociales que no se perciben en otros lugares'" y no hay nada como "le puedo quedar debiendo $200?" o "deme 3cm de salchichon" el "buenas vecino" o tomar 1 o el canasto entero en la del barrio...
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