La música, una variable constante

Tomada de: www.dailymail.co.uk

A pesar de la dinámica de la vida actual, de las innovaciones tecnológicas, de la internacionalización del ciudadano, de la equidad de género, del papel de la mujer en la actualidad, blablablá… todos tenemos canciones que han marcado cada etapa de nuestras vidas; resalto, el proceso de crecimiento no discriminó género musical, cada canción cumplió su objetivo. Algunas canciones nos brindaron fuerzas en esa fea etapa depresiva para descubrir el “para qué vine al mundo”, otras, sencillamente las disfrutamos, otras más nos acompañaron en la primera relación sentimental y otras fueron himnos de la tusa.

Todo inicia, para la mayoría de mi generación, con las tablas de multiplicar. Quién no escuchó esa señora que simulaba una aguda y fea voz de niña en una serie de canciones que permitían que el aprendizaje “disque” fuera más fácil. También era muy común escuchar en los descansos de la primaria “Chicle, chicle americano, me meto, me abro, me cierro, me salgo, adentro, afuera, me enredo y salgo”, eso fue cuando el computador aún era ciencia ficción.

Lo bueno de Michael Jackson, es que era y será uno de los mejores artistas que el mundo ha tenido, y por esa razón muchos tuvimos las oportunidad de ver sus videos en canales nacionales, que eran dos: Canal Trece (EL León) y Canal Uno (Jorge Barón), se sumaba otro, que era el regional, por ejemplo, Telepacífico. En esa época, Michael Jackson estaba promocionando su nuevo álbum BAD, yo aún tomaba tetero y me encantaba “They Don’t Care About Us” y “BAD”. Pero, lo llamativo de esta etapa, es que mi primo, quien es mayor que yo, le habían quitado el tetero porque ya estaba viejo; él tenía pleno conocimiento de que me moría por Michael Jackson, en un movimiento audaz para robarse mi tetero, me dijo: “Oye, mira que está pasando Michael Jackson por la cuadra”. Obvio, me paré como un rayo, no llevé nada conmigo porque necesitaba correr lo más rápido que me lo permitieran las piernas. Claro, se tomó todo mi tetero, y hoy disfruto ese evento porque me recuerda que la inocencia de la infancia es muy bonita; aunque no lo niego, era una total inocente para creer que Michael Jackson podría pasar por una cuadra del barrio Cuba en Pereira.  

En las clases de danza, el bambuco ayudó a identificar que yo era el ser más arrítmico, no coordinaba ni la respiración, y creo que pasé esa materia por misericordia de mi profesor de danza. En este orden de ideas, calculen cómo me fue en mis clases de porrista en el bachillerato y con las Spice Girls “Wannabe” de fondo.  Ahora que cito a las Spice Girls, también recuerdo que cantaba a pulmón “de sol a sol te tengo presente, cada minuto y cada hora…” de Salserín – siii, termínela, que yo sé que se la sabe – y quién no se volvió rapero cantando “mis ojos lloran por ti” de Big Boy.

Entrando a la etapa de la pubertad, no lograba ubicarme, ni Salserin, ni el baile de la botella, ni el Combo de Puerto Rico, ni el Carrapicho, ni el Grupo Niche… satisfacían realmente lo que quería escuchar. Hasta aquí, solo eran canciones que disfrutábamos. Pero, con esa menopausia que da la pubertad, deseaba una canción con la que realmente me pudiera identificar. Parece ser que el universo me escuchó, llegó Aterciopelados con la canción “El Estuche” a mi vida, sentí por primera vez que por ahí era.

Cuando inicié un curso para aprender inglés, lo único bueno eran las actividades extras, aprender inglés a través de las canciones anglosajonas. La verdad, no me perdía ni una, era la única fuente que tenía para conocer más el entorno musical, más allá de lo que ponían en las minitecas. Recuerdo como si fuera ayer, que la primera canción que me aprendí fue “Imagine” de John Lennon, quien fue el puente para conocer “Yellow Submarine” de The Beatles. Cuando conocí “Imagine” fue muy pertinente, dos días después fue el ataque a las torres gemelas, entonces imagine cuál fue el impacto de esa canción en mí. 

El televisor de mi casa en aquella época era de perilla, y la programación en la franja familiar era: Padres e Hijos, Gitana, Caballeros de Zodiaco, Súper Campeones y Dragon Ball. Por esos años, mi padre tuvo una fiesta de integración en la empresa para cerrar el año, en esa fiesta se ganó una grabadora con CD ¡¡¡¡¡SIIII, CON CDDDD!!!! Eso era lo último. Me la dieron a mí, ya que era la única que exponía un gusto más allá de lo normal por la música. Pasaron dos cosas, conocí la radio, especialmente dos emisoras: La Súper Estación y Radioactiva; además, mi otro primo, llegó de Estados Unidos, trajo dos CD´s con él, uno de Limp Bizkit, conocí “My Generation” y Papa Roach y su álbum Infest. Este último marcó mi vida y fue mi polo a tierra en toda mi etapa de pubertad con “Broken Home”, “Last Resort” y “Tightrope”, que era una canción adicional escondida en la última canción de éste álbum que era “Thrown Away”.

El Cana TRECE, fue la mejor estrategia que pudo tener la televisión colombiana, este era un canal donde pasaban música indie, rock and roll, heavy metal, electrónica, rap, Rock progresivo, punk, grunge, dance, etc, todo el día. El primer artista que conocí fue Kurt Cobain vocalista de Nirvana, me ayudó un montón en mi etapa depresiva menstrual; otros de los artistas y grupos que llamaron mucho mi atención fueron: Korn, The Strokes, Franz Ferdinand, The Vine, The Hives, Slipknot, Rammstein y System of a Down. Con estos últimos dos grupos tengo historias que marcaron mi vida, era la típica niña de un colegio femenino y católico que escuchaba algo diferente, era la rara pero popular; en una actividad del medio ambiente, precisamente un 22 de abril – time, time ago -, preparé un acto con “Toxicity” como canción de fondo. La Coordinadora a mitad del acto apagó el sonido, nos bajó del escenario y nos llamó SATANICAS, seguidamente llamaron a nuestros padres de familia. Menos mal le había contado a mi madre todo lo que había preparado, le mostré la canción y le mostré la traducción, recuerden que en esa época estudiaba inglés. Cuando mi mamá escuchó por qué la habían llamado, se paró iracunda y les decía con su voz alterada que la estaban haciendo perder el tiempo, que era una vergüenza, que revisaran la traducción de la canción, etc, etc, y todas las cosas que se le pueda ocurrir a una mamá iracunda. Mi mamá en ese suceso, fue mi héroe. Sin embargo, con Rammstein no fue muy buena la experiencia, mi mamá me vio muchas veces ver el vídeo de “Links 2 3 4”, ella pensaba que andaba en cosas oscuras; no faltaba el grito, “apague eeeesooooo”. Pero yo sentía plenitud total.   

Se hizo el internet, y con los treinta minutos que tenía cada semana, porque el internet se conectaba por la línea telefónica y era muy costoso, conocí “Another Brick In The Wall” de Pink Floyd. La época de no querer estudiar más y el inicio de mi era punkera. Poco después conectaron cable, y conocí MTV, cuando era bueno. Bienvenido sea Arctic Monkeys, en esos tiempos el vocalista era un muchacho escuálido y con acné, al cual yo moría por ver todos los días con su canción “Fake Tales Of San Francisco”, él ayudó a definir el tipo de hombre que me gusta – acá hago una pausa, el prototipo de hombre o mujer nunca se cumple -. También conocí a Green Day con su álbum Dokie, fueron mi referente para vestirme con ayuda de otros: Tips de Avril Lavigne y Sum  41… era “Complicated” en aquella etapa. Después llegó lo más viril a mi vida, Josh Homme vocalista de Queens of The Stone Age, quien es amiguísimo de Alex Turner vocalista de Arctic Monkeys y esposo de Brody Dalle vocalista de The Distillers. Por fin tenía una clara línea estructurada de mi gusto musical y estaba en mi época universitaria en Bogotá, la mejor época de mi vida, por fin me sentía normal.

También conocí el gran abanico del rock en español, Fito Páez, Andrés Calamaro, Soda Stereo, Gustavo Cerati, Babasonicos, IRA, Kinky, Molotov, Control Machete, Rata Blanca, Calle13, Héroes del Silencio, Los Fabulosos Cadillacs y Ataque 77 con su canción “No me arrepiento de este amor” lloré a moco tendido como superación a mi primera tusa.

De regreso a Cali, donde el Rock no tenía el alcance que tiene ahora, otra vez como mosco en leche, lo más inviable que me podía pasar, era que por una lista de música en mi celular que incluía: Jet, AC/DC, Iron Maiden, Megadeth, Def Leppard, Marilyn Manson, The Kinks, Red Hot Chili Peppers… me encontrara con la persona que más he amado, el “really got me”. Pero lamentablemente esto finalizó y con Natalia Lafourcade se han superado los diferentes periodos de idiotez que conllevan estos sucesos, sin embargo, entre etapas se hacen pausas con #QuéTalSi y aquí participó Jack White con “Would You Fight For My Love?”, Joan Jett con “I Hate Myself For Loving You”, The Distillers con “Beat Your Heart Out”, Kongos con “If you could”, The Fratellis con “Baby Don't You Lie To Me!”, Cage The Elephant con “Cold Cold Cold” y The Black Keys con “Too Afraid To Love You”. Cuándo se ama realmente, se necesita de mucho material para una sana recuperación. También, en esta época y de la boca de un cubano, conocí a Freddie Mercury y Montserrat Caballé, en una clase de relleno de mi currículo, puedo concluir en este punto que Freddy Mercury trajo a mi vida un ciudadano del mundo como un gran amigo.

En mi historia deportiva tengo dos canciones himno, la primera es, aunque no lo crean, “El Aventurero” de Antonio Aguilar con su estrofa “Me gustan las altas y Las chaparritas, las flacas y gordas y las chiquititas, solteras y viudas y divorciaditas, me encantan las chatas de caras bonitas”… en unos de mis entrenos con el campeón panamericano de apnea Francisco Chávez Pachín, pude superar los tiempos estándar en la apnea estática, fue un tiempo admirable, a lo que él me preguntó: ¿En qué estabas pensando?, yo le respondí: no, estaba cantando “me gustan las altas y las chaparritas…” toda esa estrofa me dio para olvidar que debía respirar; hoy por hoy es una historia que recordamos con gracia y contamos como una gran anécdota. La segunda es “Survivor” de Eye Of The Tiger, se volvió himno del Club Tricali, para dar estilo al final de los entrenos que nos destruían.

Como yo, sé que ustedes también tienen muchas anécdotas y la música como protagonista. De acuerdo a esto resalto que cuide muy bien a quién le dedica una canción, porque cada vez que la escuche, la o lo recordará. Por otro lado, sé que me falta mucho por enlistar, como Jaco Pastorius, Yann Tiersen, Rodrigo y Gabriela, Sahara Hotnights, Yeah Yeah Yeahs, Lenny Kravitz, Apocalyptica, Jimmy Hendrix, Edith Piaf, Wolfmother, The Kooks… pero esto terminaría siendo un recuento de mis hechos más íntimos y esto no es una autobiografía, es la aclaración de lo importante que es la música para nosotros, sin importar el género musical y que de una u otra manera ha delineado nuestro temperamento; hoy por hoy, es lo único constante en nuestras vidas.

… y, mi estado actual es Bad Reputation de Joan Jett.

Comentarios

Entradas populares