ENTENDER EL CONCEPTO "VIOLENCIA DE GÉNERO"
Este escrito nace en la asignatura Exclusión Psicosocial, cursada en la Maestría de Psicología de la Universidad del Valle. Son temas que vemos día a día, son de nuestra cotidianidad, pero al analizarlo y estudiarlo, su importancia es mayor y sus incidencias e implicaciones son agobiantes. Perdonen la rigurosidad del APA, pero es un tema importante y merece la citación en el caso de que quieran leer en torno al tema.
Entender el concepto de violencia de género fue un tema que me impactó como profesional, deportista,
hija, hermana, pareja, amiga… etc., y como la misma Banchs (1996) lo argumenta
en el resumen de su artículo: “Es reconocido por todos, pero generalmente
ocultado” (p. 11). Lamentablemente, durante estas sesiones, entendí que he
luchado por erradicar este tipo de violencia, pero antagónicamente lo oculto y
lo fortalezco.
La
violencia de género se divide en dos categorías: 1) violencia subterránea,
normalmente desapercibida; y, 2) violencia silenciada, es un tipo de violencia
que la sociedad reconoce, pero la silencia. Estos tipos de violencia son más
frecuentes desde el hombre hacia la mujer, además, están relacionadas con la
“clase”. En la violencia subterránea Banchs (1996, p. 16) afirma que cualquier
tipo de discriminación contra la mujer es un “hecho violento”; sin embargo,
estas discriminaciones son poco percibidas porque se han legitimado
“estereotipos y roles sexuales como emanaciones del sexo masculino y femenino y
no como construcciones socioculturales e históricas de uno y otro género”
(Banchs, 1996, p. 16). Adicionalmente, la misma sociedad presiona para
establecer como “normal” que la fuerza y el poder son inherentes al hombre y la
debilidad y la sumisión son inherentes de la mujer.
Otro
aspecto, es la auto discriminación de la mujer, en otras palabras, las mujeres
somos socializadas para agredirnos. La autora – Banchs – tiene toda la razón al
afirmar que pasa desapercibido, ya que la sociedad ha definido que las mujeres
por naturaleza se destruyen tanto física como emocionalmente. Uno de los
mejores ejemplos, fue el reclamo de la esposa a la amante de su esposo en el
aeropuerto el Dorado en Bogotá a principios del mes de mayo de 2018 (ver
noticia aquí). En resumen, la esposa argumentó
que la culpable de que su matrimonio este mal, es la amante “la otra”. Como
pareja, sé que estamos programadas para culpar a “la otra”, pero realmente la
amante no tiene nada que ver, como lo expresó un usuario en Facebook respecto a
este suceso y lo interesante en este caso es que es un hombre quién me hizo
caer en cuanta de tan absurda lógica en este tipo de relaciones humanas.
En
pocas palabras, “no es extraño que las principales opositoras a las medidas
para mejorar las condiciones de la mujer en la sociedad” (Banchs, 1996, p. 18)
seamos nosotras mismas.
En
el caso de la violencia silenciada, la sociedad culpa a la mujer de sus
desgracias, y las justificaciones son: “para qué se viste así” “andaba sola muy
tarde” “algo hizo para recibir maltrato”. En el caso de las relaciones de
pareja, el maltrato físico y emocional es definido como “asuntos privados y
nadie puede inmiscuirse” y el que lo haga en pro de los derechos de la mujer es
un entrometido, chismoso, etc. (Banchs, 1996). Aunque Banchs (1996) no lo
menciona, el poco material pornográfico enfocado solo a la mujer, es escaso o
nulo, y el que existe alude a “grandes machos viriles”, mientras que para los
hombres encontramos de todos los colores y sabores. Sin embargo, puedo afirmar
que la violencia silenciada ahora tiene más voces en contra que hace una
década, y eso es un avance significativo; por lo menos a mi edad, en la
actualidad, ya no me consideran una mujer solterona, sino, una persona que ha
trabajado por su proyecto de vida.
Por
otra parte, conocer las diferentes categorías, tipos y formas de violencia
hacia la mujer, en cierto modo me entristeció y hasta cierto punto me deprimió…
por todo lo que he tenido que soportar y he silenciado o he callado “porque es
normal” – la inferioridad de la mujer legitimado en el imaginario simbólico de
la sociedad - así como otras miles de mujeres. Violencia que van desde piropos
degradantes, exclusión por género para desempeñar determinados cargos y
realizar actividades deportivas, o el más interesante, los limitantes o
exigencias de tus padres, especialmente de las madres, porque eres mujer
(Banchs, 1996).
Expósito
& Moya (2005, p.22) afirman que:
(…)
no se trata de hombres agresivos ni de psicópatas. La violencia es un recurso que la sociedad y la cultura ponen a disposición de los hombres
para su uso en «caso de necesidad»,
dejando a criterio de cada uno cuándo surge ese requerimiento.
Es
decir que la violencia de género ejercida por los hombres, ¿¡se puede entender
como una patología social!? En este orden de ideas, mi pensamiento en torno a
mujeres que sostienen una relación de maltrato, cambio totalmente cuando
Exposito & Moya (2005, p. 24) exponen que “Al tratarse de un fenómeno
cultural, muchas de ellas están socializadas en la aceptación de patrones de
conducta abusivos sin ser conscientes de ello”; esto me permitió humildemente concluir
que somos implícitamente obligadas a aceptar ciertas condiciones de supresión
de dignidad, porque sencillamente el fenómeno es socialmente aceptado.
Si
bien, Banchs (1996) habla en torno a los tipos de violencia de género, Exposito
& Mora (2005) se enfocan en la violencia de género en las relaciones de
pareja, y el seminario de Exclusión Psicosocial, se debatió sobre el poder del
hombre, las oportunidades y logros de la mujer de acuerdo al entorno; pero, no
evidencie la violencia de género proveniente de los padres o del núcleo
familiar. Puede ser un tema muy interesante, porque es en el núcleo familiar
donde se legitimase la inferioridad de la mujer.
A modo de conclusión general, entender los conceptos que más afectan a nuestra sociedad, me hizo más humana en mi
profesión, me cuestionó como persona, permitió que valorara, aún más, todos mis
logros como mujer y logró que la admiración que siento por personajes como Coco
Chanel, Édith Piaf, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir, Marie Curie, entre otras,
fuera poderosamente más justificable.
Referencias
Banchs, M.
A. (1996). Violencia de género. Revista venezolana de análisis de coyuntura,
2(2), 11-23.
Expósito,
F., & Moya, M. (2005). Violencia de género. Aplicando la psicología social,
201-227.

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